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Queridos feligreses,

 Debemos hacer una pausa para recordar las bendiciones de Dios para cada uno de nosotros, nuestra familia, nuestra comunidad y la Iglesia. Comencemos por mirar nuestra vida a la luz de la fe, a la luz de Dios. Nuestra existencia se nos ha dado como un regalo. Dios nos ha llamado a la vida. Túy yo sabemos que a veces la vida no es fácil. Con frecuencia encontramos dificultades, pero Dios permanece cerca de nosotros. La cercanía de Dios con el pueblo de Israel no era imaginaria, el pueblo judío realmente experimentóla presencia de Dios en medio de ellos.Dioscamina con nosotros. Él nos acompaña y nos protege en nuestro viaje (Jos 24: 17b).

Tener un trabajo es otra bendición de Dios. El trabajo nos da dignidad. En cierto sentido, a través de nuestro trabajo, llegamos a parecernos a Dios y su obra de creación. Dios no hizo nada por símismo;él siempre ha existido para servir a los demás. La creación es un ejemplo del trabajo que Dios ha hecho por amor a los humanos. Dios nos amótanto que no considerócompleta la tarea de la creación hasta que también creóun plan para nuestra salvación eterna. En un último acto de amor por nosotros, Dios envióa su Hijo para cumplir la obra de nuestra redención. Jesús nos dio su carne y sangre. Todo lo que él pide es que creamos en él y sigamos sus mandamientos. Amigos, nuestro trabajo es servir a Dios sirviéndonos los unos a los otros.

La fe es otro gran regalo. La creencia en Dios es una gracia. Nunca ha sido fácil tener fe. Se ha vuelto particularmente difícil en este momento, cuando los escándalos y las dificultades nos hacen dudar de su presencia. Posiblemente se haya preguntado a símismo, '¿dónde estaba Dios cuando estas cosas estaban pasando?' ‘¿esta Dios en medio de nosotros?'

También es prudente reconocer las grandes oportunidades y beneficios que Dios crea para nosotros, incluso en medio de nuestra comunidad parroquial. A mediados de julio, se envióuna carta para informarle sobre los proyectos que habían comenzado en la parroquia. Ese trabajo aún no estáterminado, y nos hemos aventurado a caminar algunas millas adicionales.Todos sabemos el trabajo que se estáhaciendo dentro y alrededor de la iglesia. Nos hemos involucrado en muchos proyectos en un corto período de tiempo. Las bancas han sido barnizadas. Se ha instalado un piso nuevo. Las instalaciones del baño han sido mejoradas. La sacristía ha sido movida. Un jardín ha sido plantado. Se le ha dado mantenimiento al estacionamiento. La cocina ha sido remodelada. Sí, ha sido un gran trabajo. Muchos se han unido a este esfuerzo para hacer de nuestro lugar de culto un hermoso espacio.

Gracias por sus oraciones. En un futuro no muy lejano, lo invitaremos a participar en una campaña para ayudar a cubrir el costo de renovar el piso y restaurar las bancas.

Hermanos y hermanas, pidamos la gracia para renovar nuestro compromiso sincero y fiel con Dios y con su iglesia. Pedimos que usted y yo podamos decir lo que Josuédijo: "En cuanto a míy a mi casa, serviremos al Señor" (Josué24: 15b).

Fr. Sergio Mena
Pastor