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4o Domingo de Pascua
12 de May del 2019

Homilia:

La segunda lectura del Libro del Apocalipsis me lleva a reflexionar sobre situaciones de la vida cotidiana, especialmente cuando se reúnen multitudes. Considere, por ejemplo, los eventos que tienen lugar en la ciudad de Chicago y sus alrededores: eventos musicales o deportivos. Hace algunos años, asistía un concierto en el Allstate Arena. Más de 10.000 personas nos reunimos para disfrutar del espectáculo. La experiencia fue increíble; había un ambiente de alegría. Todos los presentes disfrutaron de la música y de la compañía.

En el año 2006 llegue a la ciudad de Chicago, una familia me invitóa asistir a un partido de fútbol en el Soldier Field. Me maravilléde la estructura del estadio y la cantidad de gente que había ahi.

Imagina estar presente en los Juegos Olímpicos. Los mejores atletas del mundo se unen y compiten. Hombres y mujeres de todo el mundo, que hablan diferentes idiomas, que representan a diferentes razas y nacionalidades, participan en varios concursos. Me encantaría estar allí.

Los conciertos y los eventos deportivos no son las únicas actividades que atraen multitudes. Lo mismo ocurre con las manifestaciones, como la de los famosos chalecos amarillos en Francia quienes se han organizado para protestar en contra del aumento de los precios de la gasolina, para recuperar los servicios públicos, especialmente en las periferias de Francia, y para recuperar el poder adquisitivo. La principal característica de las multitudes en los cuatro ejemplos anteriores es que las personas comparten un objetivo común, ya sea disfrutar o protestar por una causa justa.

Juan, en la segunda lectura, nos informa de su vision en la que contempla una reunion multitudinaria. La muchedumbre del Apocalipsis era tan grande que nadie podía contarla. Esta incluía gente de todas las naciones y razas, de todos los pueblos y lenguas. Todos permanecen de pie delante del trono y del Cordero; llevan puestas túnicas blancas y tienen palmas en las manos.

Se sabe que una de las razones por las que Juan escribióel Libro del Apocalipsis, fue para fortalecer la fe de los primeros cristianos. En particular, Juan se dirige a aquellos que se encuentran en tribulación debido a su fe en el Cordero que fue sacrificado. Los que permanecen fieles a Jesús a través de las tribulaciones tendrían el honor y la alegría de estar delante del trono de Dios. Lo servirían día y noche en su templo, y el que estaba sentado en el trono los protegería.

Hermanos y hermanas, todos los años, el 1 de noviembre, la Iglesia nos invita a celebrar un día en honor de todos los Santos. Esta solemnidad nos une visualmente con toda la multitud de los redimidos a lo largo de los siglos. La celebración nos anima, como peregrinos en este mundo, a descubrir el destino que nos espera al final de nuestro viaje terrenal. En verdad, la visión de Juan nos hace conscientes de nuestra solidaridad con todos los que nos han precedido en la vida eterna. Todos ellos, que ahora moran en la presencia de Dios, interceden por nosotros y dan impulso a nuestra vida de fe. Queridos amigos, hoy mantenemos en nuestras oraciones a los cristianos de todo el mundo, especialmente aquellos son perseguidos por su fe en Jesucristo. Y quizás sería bueno volver a leer y meditar con el texto que acabamos de escuchar, especialmente en tiempos de prueba o dificultad, para que se nos fortalezca en el  cuerpo, la mente y el espíritu, y ademas se renueve y aumente nuestra fe.

~Fr. Sergio Mena, Pastor

 Campaña Catolica Anual

Reporte Financiero 2018